Otra bronca más. Si siguen gritando así, juro que les mato.
Mí día en clase no había sido muy bueno que digamos y para colmo, ya están mis padres otra vez discutiendo por gilipolleces. En ocasiones desearía que se separasen ya de una vez, no se imaginan lo difícil que es vivir con unos padres que ni se hablan y que cuando lo hacen, no hablan, gritan.
No podía más, así que opté por irme de casa. Eran casi las doce de la noche, pero conseguí escabullirme con la excusa de pasear al perro así que decidí irme un rato al garaje. Últimamente pasaba mucho tiempo allí, me encantaba el olor a gasolina y las cajas apiladas con juguetes viejos.
Cuando entré todo estaba en silencio, solo se oía el eco de mis pasos y gotas de agua callendo del grifo mal cerrado que utilizaban de vez en cuando. Intenté encender la linterna, pero se le habían agotado las pilas así que opté por sentarme a oscuras para relajarme un poco, pero de repente oigo una respiración que no era la mía.
Sobresaltada dije: -¿Quién está ahí? Este garaje es solo para los propietarios...
-Cállate. Dijo aquella sombra con voz temblorosa. Por su voz parecía un chico bastante más mayor que yo, así que asustada en un intento de parecer valiente dije: -Si me haces algo, se darán cuenta de que no he vuelto a casa... y entonces... seguro que llaman a la policía, te encontrarían y luego...
-¡Que te calles joder!, no voy a hacerte nada, solo he venido a buscar algo que es mío...
-¿Tuyo?.-Le espeté. - Aquí no creo que haya nada tuyo, no eres ningun propietario, no me suena tu voz...
- Aquí está...-Dijo apenas en un susurro.
Acto seguido oigo unos pasos acercándose cada vez más, se paran, y después dejan de oirse.
Pensé que habían pasado horas cuando me levanté del frío suelo de mi garaje. Mis padres ni si quiera habían notado mi ausencia, tal vez si me hubiese pasado algo no hubiesen llamado a la policía como yo pensaba. Tal vez era cierto que pasaba muy desapercibida para todos.
¿Quién sería aquel chico?.
No conseguí pegar ojo en lo que quedaba de noche pensando en quién podría ser y en qué estaría buscando. Su voz no se parecía a ninguna que hubiese escuchado antes y su sombra no me recordaba a nadie en particular. Además no se me ocurría nada en especial que podría querer, en ese garaje no había nada de valor.
Ya por la mañana me preparé como de costumbre para el colegio y salí a fuera para esperar al autobús. Cuando entré vi que mi asiento de costumbre junto a Shelby, estaba ocupado por una chica a la que no conocía de nada.
-¿Qué hay Shelby?. -Le dije mirando a mi asiento.
- Nada por lo que debas preocuparte Sam. Mira, ésta es Claire, es nueva por aquí así que la he invitado a unirse a nuestro grupo ya que tú... bueno, tú últimamente estás como ausente, ya sabes.
- Si, claro. -Le dije buscando con la mirada un sitio libre. -Parece que va a seguir siendo así por un tiempo.
Me fuí hacia los últimos asientos donde estaban todos los chicos y se me quedaron mirando con una expresión en la cara de : ¿Qué coño le picó a ésta?.
Me senté al lado de Mike Cornwell obviando la expresión de su cara y le dirigí un cordial :- ¡Hola tío!, ¿qué pasa?.
Sus ojos recorrieron un corto camino que a mi me pareció eterno, de mis ojos a mis tetas, de mis tetas a mis ojos...
-Pues aquí nena, ¿y tú que tal?. -Dijo pasándome un brazo por encima.
-Bastante bien, pero estaría mejor si me quitaras tu brazo de mis hombros y me dejaras de mirar las tetas. -Dije entre las risas de sus amigos. -¡Mike, te han rechazado!. -Dijeron éstos con una sonrisita en sus caras.
Empecé a hablar con ellos y aunque no supiese muy bien de qué iban sus conversaciones, no sería muy difícil adaptarse con el tiempo.
-¿Mañana te vendrás con nosotros muñeca?. -Me dijeron Mike y Paul.
-¡Claro chicos!. -Añadí sin mirar hacia atrás.
Qué sorpresa la de hoy, había estado toda la mañana con los amigos de Mike y a ellos no parecía importarles que lo estuviese.
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